Wednesday, May 16, 2007

Un señor comunicado

Hasta el sol de hace pocos días, una dulce sonrisa y una voluntad de hierro me habían permitido ocultar la tristeza de saber que nunca nadie en ningún lugar me había invitado a firmar algún comunicado (la profusión de indefinidos es porque no me hallo). Intelectuales y artesanos, científicos y artistas, intelectuales y copiones, creadores y trascriptores, declamadores y mímicos, directores y soldados, todas las combinaciones posibles se han unido en una u otra ocasión para brindar su apoyo irrestricto a la campaña por la salvación de la patria y/o en repudio al demonio que la corrompe; su incondicionalidad ante la lucha por la libertad o su indignación ante el uso como lampaso de los sentimientos más puros del club de ex-admiradoras de Menudo. Usted nombre el grupo, combínelo con la causa, revuélvalo con la acción y por más que lo meta a Google junto a mi nombre no se topará más que con la negativa que confirma mi pequeñez.

Pero ¡hoy creo en el amor! He descubierto el non-plus-ultra, el sine-cua-non, el no-puede-pa-pierde, el ¿todito-eso-es-tuyo-mamí? el más comunicado de todos los comunicados, al lado del cual todos los otros y sus firmas en depósito son, para ponernos metafóricos, mojón de perro.

Dice el Times de Londres, que un grupo de 100 personas vecinos de la embajada gringa, situada en lo mas chic de la capital británica, sacó un comunicado a dos páginas en un diario local quejándose de estar siendo sacrificados como "daño colateral" en la guerra contra el terror. El grupo se llama "Grosvenor Square Safety" Group (¿gross?) y dicen no entender por qué se les va a cobrar el delito de ser ricos y tener propiedades en la zona. "Sólo porque da la casualidad de que hemos trabajado más duro y por más tiempo para comprar estas casas ¿no tienen valor nuestras vidas?" dice una doñita del Este radicada en London (¿quién fue el genio que dijo que ser doñita del Este no tenía nada que ver con el género ni con la ubicación geográfica?).

Los del Gross no quieren que se vayan los gringos ¡por favor!, lo que quieren es que cierren las calles aledañas, que se restringa el tráfico y hasta se compromenten a darle un pase plastificado a las muchachas filipinas que vienen a limpiar, cocinar, lavar y planchar.

A mi no me importa lo que pida el Gross, ni si son complacidos o no. A mi lo que me encanta es que después de saber que existe un comunicado así, todos los demás me parecen indignos de mi persona y hasta agradezco que nunca se me haya dado la oportunidad de desmerecerme. Cuando me mude a Londres, ya veré.

M.C.

Publicado en el vespertino Tal Cual.

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