Día de la pantaleta
Revisando mi calendario de escritorio, lleno de frases célebres a cual más de todas digna de ser encasquetada por el pecho a cualquier miembro de la Venezuela pensante (a mí me encanta la frase “Venezuela pensante”, siempre y cuando me incluya) o de ser puesta elegantemente en la firma de mis correos electrónicos para que los destinatarios se den cuenta de que yo coincido plenamente con el pensamiento de algún famoso. Reviso el calendario y ¡Oh, monja con auto de detención y sin recurso de amparo!, resulta que el dos de agosto celebramos en el archipiélago el día, nada más y, cuidado ahí, nada menos que de la ropa interior inferior, que es como decir un Ni-Ni al revés. Oseaves, el día de las pantaletas y los interiores. No dice el calendario, sin embargo, cómo celebrar este sacrosanto día, aunque no cuesta mucho imaginar que el tema musical será el “Quítate tú, pa’poneme yo. Quítatetu!” que tanta gente anda tarareando bien pasito. ¿Qué se hará en un día así? ¿Declararlo día de asueto y dejar estas prendas en la gaveta descansando? ¿o será más recomendable sacarlas todas a lavar? ¿ameritará estrenar como si fuera 31 de diciembre? ¿o se estilará ponerse unas viejitas para rendir homenaje a las gomas vencidas y a los entrepiernas gastados? ¿bastará con sacar aquellas que tenemos siiiiiiiiglos sin orear? diosmío, diosmío tú que te ocupas tanto de nosotros y nos proteges y amparas mientras dejas solitos a los niñitos de Iraq y Afganistan, ¡¡¡dame luces!!!!
En el automercado plus tienda de emergencia del vecindario tenían hoy en oferta unos modelos de ropa In-In horrorosos de color rojo escarlata, 100% algodón de mi corazón. Masculinos para el rey papá y muy poco femeninos para la reina madre hay una sola. La filosofía tras tan ardiente oferta es que supuestamente, no lo he comprobado ni me hace falta (ique!, ique!), el rojo en la ropa interior sirve para la repotenciación de la armada submarina. Lástima que con esos colores en este calor a lo más que puede aspirar uno es que se le ensarte algun misil de esos que trabajan buscando la fuente de calor.
Totalmente, que si a algún alma creativa se le ocurre alguna forma refrescante y estimulante (en el orden que venga) de celebrar el día de la pantaleta de faralao y el interior ovejita, no tiene más que llamar a la ANALPAIN cuyo presidente honorario y vitalicio es, por derecho propio, aquel tristemente célebre abogado que para llamar cobardes a un grupo de Generales no se le ocurrió más brillante idea que decir que usaban pantaletas. Y pensar en aquel gentío que salió de alcamonero a reírle la gracia.

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