Sunday, January 13, 2008

Listas de rayas


A estas alturas ya casi todo el mundo sabe que el SI ganó en Japón, que el presidente de Ukrania sacó del gobierno a su compañera de revolución, la bella y elegante Yulia, dejando frías las pancartas de "Ucrania somos todos", y que cuando una tormenta tropical se va de las manos en el Atlántico o en el Pacífico oriental recibe el nombre de Huracán, de Tifón si se nos va en el Noroeste del Pacífico, y de Ciclón en el Océano Indico y en el Pacífico sur.

Dicen que la palabra huracán viene del dios maya "huricán" (¿con hache?) y, según los archivos, durante un tiempo identificaban según la fecha religiosa más cercana, como en el Huracán de San Felipe (Puerto Rico, 13 de septiembre de 1876). Más tardecito los marinos agarraron la maña de ponerle el nombre de sus esposas, amantes o novias, según la depresión tropical del momento y según las características impredecibles del fenómeno. En 1979, atendiendo al serio reclamo de Aquiles Nazoa, quien dijo que si

"fuera señora ya hubiera protestado
contra los que tan raro sistema han instaurado,
pues resulta una falta de consideración
bautizar con un nombre de mujer a un ciclón"

se decidió incluir nombres masculinos en las listas de nombres de huracán. Actualmente hay seis listas de nombres ordenadas alfabéticamente, que se van usando en orden. De esta manera, la misma lista se usa cada seis años, previo borrado de los nombres de los huracanes demasiado violentos y destructores. En parte por delicadeza hacia las víctimas y en parte para evitarle complicaciones a las compañías de seguros no habrá más Katrinas.

Los países de Asia también tienen su lista de nombres para los tifones, pero en lugar de ponerle nombre de gente, se utilizan nombres comunes en cada uno de los idiomas de la región. A estas alturas del año la lista va por Talim, Nabi, Khanun, Vicete, Saola. No se queje de Lorenzo y Fiona. Los japoneses, sin embargo, se van por lo simple y, despersonalizando a sus tifones, los tratan con respeto pero con distancia, como meros números. Hace poco el tifón Número 14 hizo estragos, hubo varios muertos, inundaciones y derrumbes de carreteras y líneas de tren. Que venga el próximo, que tome su lugar.

Volviendo a los huracanes, el retiro de la lista se parece en efecto, aunque difiera en los motivos, al retiro de la camiseta No.10 de la selección brasileña de fútbol. Eso de eliminar de las listas los nombres de aquellos huracanes que hayan demostrado ser nocivos para el bienestar de la sociedad y de albergar un espíritu de destrucción que va más alla de lo aceptable, es una idea que, sin ser del todo original, es aplicable a otros ámbitos. En lugar de incluir en una lista, la estrategía sería dejar fuera de la lista. ¿Un jugador es muy bueno y no habrá nadie que lo reemplace? Fuera de la lista. Un huracán es muy malo y no habrá quien lo recuerde con cariño? Fuera de la lista. ¿Un señor ha dicho un sin fin de pistoladas y no habrá quien le crea ni el Padre Nuestro? Fuera de la lista. ¿Una señora lleva años contradiciendo lo que dice a cada paso y no hay quien la soporte? Fuera de la lista. Total, hay tantos en la cola

M.C.

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