Abajo las cadenas
¿Quién, contra todo sentido común pero con la secreta esperanza de descubrir un gran secreto ajeno, no ha recogidodel suelo un papelito doblado? Con suerte, es probable que lo que recogimos con tanta ilusión sea una lista de mercado; si andamos de malas será una temida cadena. “Santa Lucía, pasa por aquí, quítame la basurita que se me metió. Esta es una oración a la milagrosa patrona de los orificios. Rézala con un ojo cerrado, pide un deseo que no cueste mucho y encadena inmediatamente a 10 personas. Si no lo haces, amanecerás enlagañado”. En letra imprenta, para disimular, escribimos las diez papeletas que le pasarán la pava a los pronto a ser ex-más cercanos amigos. ¡Cosas del subdesarrollo que nos ata a la superstición!… O así lo creí hasta que en una oficina de correos japonesa me tropecé con un buzón muy discreto que llevaba el letrerito “Cartas De la Mala Suerte” invitando al público pistola a depositar las diez papeleticas, en sobre o desnudas, y asumir la vida con una preocupación menos. Para completar la gentileza, se garantiza que el buzón será vaciado cada cierto tiempo y, tras sumaria ceremonia exorcizante, su contenido cremado en un templo cercano. Más elaborado, ni un origami.
Ahora sé que las cadenas no sólo están genéticamente arraigadas en la psique de los primates diurnos, sino que mutan con éste. El arribo de Internet desplazó el correo de cartas y trajo la e-cadena. “Me llamo Luis y mi novia me prometió que si este mensaje da la vuelta al mundo me dejará besarla. Mándalo a 100 amigos y pide un deseo. Si no lo haces, te saldrá un orzuelo”. No es por alabar, pero siempre hay un bojote de tontos a los que les basta un cuento enrevesado y aterrorizante para que hagan todo lo que se les pida: firma de cheques o de comunicados, boicots, abandono del adulterio, compras nerviosas y, sobre todo, envío en bloque de mensajes falsos, incomprensibles o fastidiosos. Inventiva al rescate. Para evitar la proliferación de las e-cadenas que congestionan las líneas de los usuarios en el archipiélago, varias compañías han establecido direcciones receptoras de cadenas: “Libérese de la angustia de una desgracia anunciada sin perder los amigos del chat ni ser bloqueado por el proveedor”. La recomendación es: Rompa usted esa cadena. Pero si no le es posible apretar el “borrar” envíela a esta dirección y nosotros la eliminaremos de la faz de la tierra sin dejar ni el cuento. Ojalá que la gente haga caso y se cumpla lo que dijoSun Tzu: a tontera virtual, soluciones cibernéticas.

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