Tuesday, April 05, 2005

Mediciones y meditaciones

Es misión de la Ciencia (en mayúsculas) despejar mitos (en minúsculas), esclarecer incógnitas y poner en manos de la población lega herramientas irrefutables y de simple uso que le permitan tomar decisiones acertadas en todos los aspectos de su vida diaria, quincenal y mensual. Debe la Ciencia dar al traste con las supersticiones y los cuentos de camino y para ello cuenta con los dedos y con unos urológos británicos. Estos investigadores lograron, quién sabe con qué artimañas, que unos 100 hombres sanos, mayores de edad y en su juicio, aceptaran someterse a un estudio de medición. El objetivo era obtener un número suficiente de datos que no sólo corroboraran, sino que permitieran poner en fórmula tipo y= 1.8x + z, la hasta ahora empírica, abusada y temida regla de la L.

La regla L, que tanta lágrima y desencanto le ha causado a tanta mujer creyente y observadora y tan injustamente le ha negado la más pequeña de las oportunidades a inocentes hombres, otorgándoselas a otros menos merecedores pero más aparentadores. La regla de la L, secretamente adorada por unos, mientras es ferviente y públicamente negada por otros, dice que la relación entre el tamaño en posición ¡Firrr! del señor aquel y la talla de zapato del portahabiente es inversamente proporcional. Si el zapato es chiquito, el PP pro"mete". Si el zapato es grande... de entrada es mejor no hacerse muchas ilusiones.

¡Aténgase a huevos y no compre carne! dicen los urólogos, quienes después de medir con cinta métrica pues la medición en pulgadas no admite exactitudes y crea el peligro de la aproximación, decía, después de medir "la distancia linear entre el "symphiys pubis" hasta la puntica del glande (o del chiquito, según corresponda) a lo largo del eje dorsal en condiciones de máxima extensión del palo, digo, del phalus, concluyeron (en medio de reguero que ni les cuento) ¡que habia que repetir el experimento!. Mentira, concluyeron que no hay la menor relación, por ahora y que se sepa, entre las dos medidas. Conclusión que sólo será posible refutar si se consigue nueva evidencia basada en la medición de otro centenar de hombres de buena volundad y fácil manipulación, para cuya selección serán abiertas inscripciones a la brevedad posible. Acude te estamos esperando.

Mientras tanto, y sin usar la falta de pan como excusa para poner la torta, está visto que, en este preciso y particular problema que hoy nos concierne menos que ayer y más que mañana, la única conducta razonable y relativamente éxitosa está condensada en aquella sola palabra del viejo chiste del cura maracucho: Hija, medítelo

M.C.Valecillos

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