El enemigo está adentro
Lo que para la sociedad civil es un problema que cuando mucho afecta a sindicalistas, a políticos encamburados, curas complacidos y a uno que otro reverendo glotón, se convierte en serio problema de Estado cuando infiltra las filas militares. Según reporta un prestigioso diario norteño, el ejército de los EEmasUU, además de ser el más poderoso de la tierra, es, no me lo van a creer, el más gordo. Los oficiales, porque es un problema de la oficialidad, son capaces de luchar contra los enemigos más temibles, enfrentarse a los elementos naturales más hostiles, vencer los obstaculos más arduos, llevar a cabo las misiones más dificiles pero, lamentablemente, no son capaces, de, literalmente, meter en cintura esa tendencia a engordar que acompaña al hombre desde que Adán dejó la caza, la pesca y la farra y se dedicó a sembrar arroz y trigo, fuentes primarias de los temibles carbohidratos.
BMI (body mass index), es el índice de masa del cuerpo. En términos más crueles: es el índice de gordura. Si, es con usted. El BMI se calcula dividiendo el peso en kilogramos entre el cuadrado de la estatura en metros. Ejemplo: dicen que Marilyn Monroe medía 1.65 y pesaba 55 kilos (también dicen que usaba talla 12); calculamos y nos da que el BMI de la hoy difunta era 20, un índice buenísimo, segun atestiguan las fotografias y daban fe los hermanitos Kennedy. Hoy en día las modelos de pasarela no pueden tener un índice mayor de quince, prueba irrefutable de que todo tiempo pasado fue mejor. En términos más normales y terrenos, hasta 25 se considera un índice aceptable en función, ya no de la estética, sino de la salud y el bienestar. De ahí en adelante todo es cuesta abajo. El riesgo de contraer todas y cada una de las enfermedades modernas, clásicas y barrocas se incrementa en novecientos noventa y tres veces por cada punto por sobre los temidos veinticinco. A los treinta puntos el individuo, obeso estandarizado según normas ISO, está con un pie en la tumba. Mortajas talla XXXL.
Los estrategas gringos se rascan la cabeza tratando conseguir un remedio para este deterioro volumétrico-exponencial, pero por los momentos lo único pueden hacer es dar de baja, por no dar la talla (o por darla demasiado), a aquellos irresponsables traidores, quinto columnistas, que permitan que su BMI pase de los 30 puntos. Si no son capaces de decirle NO a una ración doble de papitas fritas, menos aún seran capaces de defender la patria... sin que se le corte el aliento y se le salten los botones.
mc

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