Confirmación Estadística
Universalmente aceptada (y si no lo sabía, espabílese y haga como si lo supiese) es la pasión que consume al pueblo japonés por todo lo estadísticamente cuantificable, medible, dibujable. Con decir que la tarea de vacaciones de verano para los chipilines del segundo grado de primaria fue hacer un estudio estadístico utilizando gráficos de barras sobre cualquier tema que se les ocurriese, desde cuántos granos blancos trae una tusa de maíz amarillo (sucede hasta en las mejores tusas) hasta cuántos libros rojos por estante hay en la biblioteca pública. Menos mal que la tarea era opcional y que uno no es fanático.
Entre este flujo continuo de estadísticas, el diario trae hoy una cuyo autor colectivo es el departamento de policía de Hokkaido y que ha levantado un tsunami de “ahhhhhhhh” y “lo supe desde un principio” a lo largo y estrecho del archipiélago. Compilando las cifras de accidentes de tránsito con saldo mortal del año que está terminando, a un abnegado guardián del orden público se le asignó la tarea de agrupar a los ex-conductores por fecha de nacimiento, con la idea, seguramente, de venir después a salir con alguna barbaridad acerca de los viejos al volante y de que agarrara un poco de práctica con el Excel y la computadora. Pero el policía, que además de avispado quiere mucho a su abuelita, se dió cuenta de que hay una realidad más importante que la etaria: la astrológica. Resulta que, probado por los numeritos que no mienten si se les mira a los ojos, los individuos más propensos a producir accidentes fatales son (¿eran?), ¡¡¡¡¡¡¡TATATATA!!!!!!!!! los nacidos bajo el signo de Piscis. Si, los piscianos, esos que viven distraídos y en un mundo de sueños, son los conductores más propensos a, ¡que casualidad! quedarse dormidos al volante y distraerse mientras están conduciendo, y que para completar, sus peores meses son Septiembre y Octubre, de dos a seis de la tarde. Aunque el mismo departamento de policía (aries todos ellos) se apresura a hacer énfasis en lo poco científico del estudio y trata de restarle importancia (¿serán virgo todos ellos?) atribuyendo los resultados a algún travieso efecto de la luna en conjunción con Júpiter, yo me imagino que de ahí a sacar un cartelito auto-adhesivo que diga “Cuidado: Piscis al volante”, que arranque una campaña con el slogan “fuera los piscis del asfalto”, y a oir en una cola en una Avenida Bolívar, “aaay, este además de guebón, es piscis”, no hay más que un segundo maracucho. Mientras tanto, en las incomprensibles tablas que utilizan las compañías de seguro para hacer un estimado de las cuotas a pagar, habrá un pequeño aparte a chequear: ¿nacido entre el 22 de febrero y el 21 de marzo? ¡Ay panela!… una marca en la ventanita multiplicará por un factor de 1,8 la cantidad a cancelar y no tardaremos en tener las estadísticas bien arregladitas que nos dirán cuál ha sido el efecto sobre la economía nacional de este importante hallazgo astral pues bien dice el dicho: un dato torturado en la medida precisa terminará confesando cualquier cosa. Cualquier cosa.
mc

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