Chindogu a la carta
El clip para sujetar papeles sueltos y el timbrecito que nos anuncia que ya el micro-ondas calentó el café son fruto de la inventiva japonesa. El mismo platico que gira, gira y gira, mientras las ondas calientan y calientan, es una contribución japonesa a esta tecnología de calentamiento super-rápido que nos permite reducir considerablemente el tiempo que antes pasábamos ante las hornillas, para dedicarlo a ver televisión mientras comemos la comida velozmente cocinada. Pero, por supuesto, no todo invento útil es valioso, ni todo invento inútil es absolutamente fútil. El proceso de pensar en cómo plantear y solucionar un problema, constituye en sí un extraordinario ejercicio. La mente y el útero, una vez que se expanden para albergar una idea jamás vuelven a su estrechez original. Pilates contigo.
El vocablo chindogu ilustra este punto de vista. Compuesto por las palabras chin (raro o pipí, según el contexto) y dogu (herramienta o perro, según), chindogu es aquel invento aparentemente útil que causa más problemas que los que resuelve. Hay libros, páginas Web, programas y hasta competencias mundiales de chindogu en las que el único requisito para participar es la originalidad y la inutilidad de la obra. Con decir que el informe Haussman-Rigobón es fuerte candidato en la categoría “Reportes” de una de estas competencias. Es la primera vez que los cisnes que regresan a Siberia están siendo observados para identificar al de plumaje más negro. Para nada.
Mi caballo favorito en la categoría mecánica es el “Patadapor SQ”, un aparato de recreación compuesto por una serie de brazos alargados con extensiones flexibles que rotan gracias a un sistema de control regulado por el usuario y que está diseñado para inflingir repetitivos golpes que simulan unas patadas a las nalgas del que se recrea. Para operarlo, la persona se coloca en posición un poco inclinada hacia adelante (como a quien le van a inyectar Briomet estando de pie) y con las dos manos acciona los brazos rotatorios que hacen mover unas aspas localizadas en donde estaría la inyectadora, pateando al cliente en salva sea la parte a la velocidad e intensidad de golpe de su preferencia y mérito.
Aunque la originalidad del “Patadapor SQ” está avalada por la patente US 6.293.874 B1 del 25 de septiembre de 2001, su inutilidad es mucho más difícil de comprobar y hay una fuerte y creciente oposición a su clasificación como chindogu. Tal oposición se basa en la creciente producción para exportación, desde el 2002 para acá, hacia un país latinoamericano productor de petróleo y con cara al Mar Caribe. Se sospecha que cada vez que un dirigente político de esta nación hace una proposición de brillantez mate (paros absoluto pero flexibles, abstensión activa, participación pasiva, boicot total pero selectivo, luto guapachoso) ahí mismito se ve obligado, de motus propio (¿?), a hacer uso del auto-pateador portátil, evitándole esta engorrosa tarea al público afectado o a sus colaboradores más cercanos. Es precisamente este alivio laboro-emotivo lo que anula la naturaleza chindogual del equipo, haciendolo víctima de su propio éxito al convertirlo en un instrumento indispensable para el ejercicio político criollo.
Puede ser doblado y viene con su respectivo estuche de cuero o lona para fácil transporte y almacenamiento. Se aceptan pedidos.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home