Monday, November 23, 2009

Felpudo endógeno

Los franceses, fastidiosos como ellos solos en todo lo que se refiere a su lenguaje, tiene una Academia del Felpudo Inglés (Académie de la Carpette Anglaise, pa´los panas), cuyo objetivo único y manifiesto es luchar contra la invasión contaminante del idioma inglés.

Esta academia otorga anualmente el premio "El felpudo inglés" a aquellas personalidades públicas francesas que, durante el año pertinente, hayan servido de felpudo en la puerta para dar la bienvenida al anglicismo invasor. Este año, el dudoso honor le correspondió al operador telefónico France Telecom, por utilizar en sus productos nombres como "Family Talk", "Business Talk", "Live-Zoom". El más cercano contendor fue el Consejo General de la región l'Aisne, por su campaña publicitaria "L'Aisne, it's Open". ¡Hay que ver! La mención especial a una personalidad extranjera cayó sobre la cabeza de Josep Borrel, presidente del Parlamento Europeo, acusado de conspirar para perpetuar el dominio del idioma inglés al no preparar una versión en francés de los documentos utilizados en una sesión Euro-Mediterránea en Marruecos, donde el idioma oficial es el árabe pero se habla mucho (o poco, según la personalidad del hablante) francés.

Lejos de mí está el promover la imitación a priori de ejemplos extranjeros o la adopción sin anestesia de costumbres foráneas, pero se me ocurre que, de repente y tal, sería hasta bonito tener una Academia Venezolana del Felpudo, constituida por un número impar de desconocidas figuras extraídas de cualquier vecindario capitalino o de la provincia, mayores de edad y conscientes de su derecho a saber y con ganas de entender. Nuestro jurado escucharía o leería lo que dicen las figuras públicas o las instituciones criollas, y por votación uninominal, elegiría cúal de ellas fue la que, superando a aquel caballero inglés que puso su capa sobre el charco para que la reina no se mojara los pies, se lanzó al piso cual alfombra de piel de oso de esas que salen en las películas donde hay chimeneas encendidas. Candidatos sobran, pero entre los mejor "posicionados" está el economista que la está ligando para que los bonos de la deuda argentina se vayan al sótano para que así veamos (nótese el plural de la primera persona) lo que es bueno para el pasmo. O el experto petrolero que está feliz porque los EEUU avanzan a paso de gigante en el desarrollo de energías alternativas y en la exploración intensiva de las zonas ex-protegidas de Alaska. O la internacionalista agradecida que se alegra emocionada porque, según su análisis, Bush ¡al fin! pegó una en Mar de Plata o porque la declaración de la Cumbre de Salamanca tampoco fue pa'tanto. O el abogado de inteligencia desarrollada por método patentado al que le molesta ese fastidioso empeño de Venezuela en juzgar a Posada Carriles sin tomar en cuenta la justa decisión de la justicia divina, digo estadounidense. O el pseudo científico que se opone vehementemente a que Venezuela se dedique a desarrollar tecnología nuclear, ya que estas cosas hay que dejárselas a las naciones grandes, que son las únicas que tienen derecho a pensar en ellas. La lista no termina aquí y la competencia está reñida, pero no hay prisa; poquito a poquito se irán adjudicando los premios, las menciones especiales, y hasta lleguará el día, quién quita, en que se sacan esos mohosos y empolvados felpudos para sacudirlos al sol.


0 Comments:

Post a Comment

<< Home