Voz de terciopelo
Observando a pacientes esquizofrénicos con alucinaciones auditivas, científicos de la Universidad de Sheffield descubrieron que 70% de las voces que el paciente fabrica en su cabeza son masculinas. A la hora de inventar, el cerebro toma la vía más fácil y crea una voz masculina, pues la voz femenina es más compleja debido a diferencias en tamaño y forma de las cuerdas vocales y de la laringe. Además, las mujeres tienen una cierta dosis de melodía natural en la voz que crea una gran gama de frecuencias de sonido y necesita ser procesada en otra parte del cerebro. Resumiendo: la voz masculina es simple y la femenina harto compleja.
No ha faltado el machista tonto (valga la redundancia) que aduciendo que la voz femenina es difícil de procesar deben ser eliminados los anuncios del tipo: “Su atención, por favor: Aeropostal anuncia la suspensión, hasta nuevo aviso, del vuelo 412, con destino a Valera”, pues constituyen un evidente despilfarro de tiempo y recursos, además de causar un daño irreparable a la imagen de la ciudad de las Siete Colinas. También lleva esta peligrosa pero tentadora línea de pensamiento a la eliminación de las educadoras, enfermeras, médicas, juezas, fiscales, abogadas defensoras, telefonistas, recepcionistas, locutoras de radio y televisión, voceras de los diferentes partidos y organizaciones políticas y, peor de todo, de las madres y de las tías.
Es importante, por lo tanto, que se le dé la debida interpretación y dimensión a un estudio demasiado complicado para ser entendido por gente que es especialista en todo, menos en neurología. Llevado a la dimensión justa y correcta, este es un estudio que tranquiliza al público y le dice que no está perdiendo la razón… por ahora. Que esas voces femeninas que hasta ayer mismo lo atosigaban con la futilidad de asistir a las urnas y que amanecieron hoy presentándole candidatos para las elecciones de diciembre, vienen de la radio o la televisión, no de la cabeza del oyente. Que quien le dice que el país se deshilacha a paso acelerado y que del erial cultural no se salva ni Monte Avila con sus muñequitos bobalicones (sic) mientras cumple con su dulce función de presentar un libro en esta inútil editorial, es una voz de mujer y por lo tanto no es inventada. Que el cerebro no tiene capacidad para inventar esa voz aguda y desagradablemente chillona que grita indignada que esta dictadura no le deja denunciar que la dictadura le prohíbe decir todo lo que podría decir si no fuese porque esta dictadura no deja (bis, bis), aunque hemos de advertir, sin intención de alarma, que la exposición prolongada y sin protección a este canto de cotorra puede ocasionar daños irreversibles en todo el cuerpo social.
Gracias a los panas de Sheffield, sabemos que aunque el patuque sea producto de un cortocircuito neuronal expresado por medios laringítico bucales, esto no ha sucedido en el cerebro propio. Que a lo mejor estas voces están relacionadas con la esquizofrenia, pero el paciente no es precisamente el que las escucha, quien puede ahora descansar tranquilo y confiar en la Misión Luz Caraballo, los deditos de mis pies.
Por las voces masculinas no hay que preocuparse mucho, basta con mirarle la cara y la nariz a cada agente emisor y ya uno sabe de dónde son los cantantes.

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