Listas incompletas
Gran conmoción causaron dos listas la semana pasada. La primera es la lista de los hombres con más atractivo sexual en toda la bolita del mundo seleccionados por la revista People. Esta no es precisamente la revista que uno encuentra en los consultorios médicos o en los salones de belleza locales, pero cuando la prensa nipona anunció que Ken Watanabe, la contrafigura en "El Último Samurai", aparecía en una sección de tal lista, denominada algo así como "Mister Papito Internacional", todo el mundo quería saber quiénes eran los otros finalistas. A la final resultó ser una lista que sorprendía más por los excluidos que por los incluidos. Por ningún lado se veían los nombres de Brad Pitt, Tom Cruise, Leonardo Di Caprio, Luis Fernández, Roberto Malaver, Martín Guédez, lo cual hace dudar de la transparencia de la selección y nos obliga a pedir la activación de todos los instrumentos de impugnación a mano, como haremos siempre que el resultado de un proceso de selección no concuerde exactamente con nuestros intereses o, con nuestras predicciones, frecuentemente los dos extremos de aquella salchicha que tanto intrigaba a Joselo.
Elevada la enérgica protesta de ¡ah rigor!, pasamos a la otra lista de commocionantes ausencias.
Como todos sabemos, la semana pasada culminaron las ceremonias de ascensión al trono de Alberto Grimaldi, el hijo de Raniero y Grace.
Albertico, tan simple como siempre, completó sus actos de coronación rodeado de lo más selecto y granado de la realeza de Europa (Príncipe Edward de Inglaterra), África (Príncipe Moulay Rachid de Marruecos) y el Medio Oriente (Príncipe Faisal de Jordán).
Y no estabas tú... Entendiéndose por tú la familia real española, que no mandó ni un telegrama.
¿Por qué este desaire entre vecinos tan próximos? Porque, Alberto será rey de los monegascos, pero para los españoles no es más que un monaguillo de los franceses que hasta pagan los salaries de los empleados de su gobierno. ¿Que de dónde viene tal tirria? Retrocedamos la cinta hasta llegar a Singapur, julio, 2005, cuando ciudades como Madrid, París, Londres, Nueva York, estaban en la final de la competencia por ser la sede de los Olímpicos del 2012. Albertico, después de la magnífica presentación de la delegación española, dijo que, si me lo permiten y no es molestia, me gustaría preguntar sobre las medidas de seguridad contra un posible ataque terrorista en Madrid, ya que, casualmente la ETA había hecho explotar una bomba en las cercanías de uno de los estadios candidatos a ser escenario de las competencias olímpicas. Dicen los observadores internacionales que esto fue lo que sacó a España de la competencia que finalmente ganó Londres. Sospechan los españoles que Alberto no hacía más que seguir instrucciones de sus jefes en Francia, lo cual le queda muy poco elegante pues aunque todos podemos comprender las necesidades del zanjón, aquellos de sangre azul deberían ser un poquito más discretos a la hora de mostrar cuánto les duele el bolsillo.
Total, que Alberto perdió el chivo de su amistad con los Borbones y el mecate de unos juegos olímpicos en Francia que servirían de estímulo económico en términos de turismo y apuestas.
Los expertos antes mencionados dicen que sin el uno y sin el otro, la principal industria del principado de Mónaco seguirá siendo el lavado de dinero, hasta que Andrea, heredero no oficial al trono, sea incorporado a la lista de los hombres más apetecibles del Universo o se enamore de Doña Leonor.
